
Después de unos difíciles meses de conflictos internos, Canarias obtenía su independencia total de España cuando La ONU reconocía el estado canario en su asamblea del 14 de Julio de 2010. Decisión que no aceptó Europa que excluyó a Canarias como Región ultraperiférica de la Unión Europea.
Hoy 22 de Octubre de 2018 se conmemoran los diez primeros años de la Nación Canaria: el proceso de nación sigue vigente.

Todo comenzó a finales de 2009 cuando varios científicos de la Universidad de La Laguna en Tenerife y de Las Palmas de Gran Canaria, viajaron a Túnez con la esperanza de encontrar el eslabón perdido canario. Hasta entonces muchos no dudaban de que los canarios procedían de los bereberes. Incluso por aquel entonces, habitaban las islas individuos que disponían un código genético procedente de los antiguos pobladores del norte de África al que catalogaron con el nombre de U6. Eso sí, con las variantes de U6b1 y U6c1. Sin embargo los científicos lograron descifrar un patrón idéntico que catalogaba a los antiguos aborígenes de las islas al que llamaron C1 a secas.

El descubrimiento desencadenó una oleada de manifestaciones independentistas. Las primeras concentraciones no gozaron de mucho éxito pero conforme se descubrían nuevos datos sobre el código genético, políticos, ciudadanos y demás instituciones públicas fueron creyendo en la posibilidad de que existiera una auténtica raza canaria, guanche y aborigen que acabara con la creencia de que los canarios procedían de la mezcla de distintas sangres criollas y poner fin así, a más de 500 años de colonialismo español.
Muchos políticos y personalidades de las islas destaparon sus antiguas banderas tricolores con las tres estrellas verdes y se lanzaron a la calle a pedir el derecho de la nación canaria. Fue como la pandemia de un virus. Muchos de los que habían permanecido escondidos por miedo a las represalias o simplemente por manter su estatus social y político, se desmelenaron, no parecían ellos. "
Canarias para los canarios" chillaban sus consignas "
Fuera Godos jediondos" insultaban otros.
Adonay Bencomo, un joven líder político del recién creado partido por la descolonización de Canarias, el PDC, fue el impulsor de la revuelta contra el estado español, que pese a su intentó de frenar la independecia por medios legales, se vio impotente ante la ONU, que condenó a España por hacer uso de la fuerza bruta para frenar una independencia que correpondía por historia al pueblo Canario. El gobierno español, presidido por Alberto Ruiz Gallardón, proclamado líder Popular tras el Último Congreso de Partido Popular en España que dio al traste con la candidatura de Mariano Rajoy a raíz de numerosos escándalos de corrupción por un famoso caso al que llamaron Gürtel, tuvo que rendirse ante la evidencia. Argelinos y marroquíes afines al antiguo movimien

to MPAIAC que encabezara el líder independentista Cubillo durante la dictadura de Franco, viajaron a la islas invitados por el nuevo gobierno para enseñar el lenguaje bereber a los canarios. El primer gobierno canario fue presidido apollado por el ejército, por el joven Bencomo después de una elecciones generales algo dudosas. Precisamente, Cubillo fue nombrado presidente honorario de la nueva Nación Canaria. Muchos de los antiguos políticos pidieron el asilo en España mientras otros no tuvieron otro remedio que unirse a la causa.
La Constitución de la Nación Canaria se constituía poco después, el 22 de Octubre de 2010. No hubo referéndum. El gobierno radicalizó su política. Controló los medios de comunicación. Los jovenes de 17 años debían obligatoriamente realizar el servicio militar durante dos años. Se creó un ejército provisional de contención que fue el encargado de controlar la campaña masiva de pruebas genéticas a las que se sometió a los habitantes de la islas. En 2020, vivían en el país tres millones y medio de personas. Tras la criba genética. La población "
Pura canaria" se redujo a poco más de 15 mil personas, a las que trató como reyes. El semen de la raza pura fue congelado para crear en un futuro, ciudadanos puros. Hasta entonces, el gobierno se había visto obligado a catalogar a los ciudadanos por su código genético para establecer un estado que pudiera producir la suficiente mano de obra para crear industria y sacar adelante la economía canaria, basada principalmente en la agricultura y en la economía, ya que el turismo, su principal fuente de ingresos durante la etapa de autonomía española, descendió a cotas ínfimas durante los primeros cinco años de la independecia. Así pues exisitian cuatro tipos diferentes de canarios. Los nacionales: catalogados en canarios b1 y b2 y los de pura raza, los C1. El cuarto tipo se reservaba a los GO2, canarios con alta descendencia castellana a los que se les dio un plazo de siete dias para abandonar el país nada más entrar en vigor la primera Constitución. Los que no lo hicieron, fueron reprimidos mediante una ley de residencia creada exclusivamente para que pudieran vivir en las Islas a cambio de trabajar presentando las llamadas tarjetas amarillas. Un salvoconducto que debían renovar cada seis meses si no querían ser deportados a las cárceles construídas en el Archipielago Chinijo y en la isla de La Graciosa, del recién creado ministerio de inmigración. Las fronteras marítimas se blindaron. Surgió entonces un fenómeno que no era nuevo para los isleños: la emigración clandestina. Muchos canarios con descendencia peninsular arriesgaron sus vidas en pequeños barcos que salían desde las playa naturales de difícil acceso con la esperanza de alcanzar la costa marroquí y desde allí, saltar a la península ibérica, donde pedían el asilo político del estado español. Se cree que en los primeros cinco años de vigencia del país, abandonaron de esta forma unos 65 mil canarios. Mas de 10 mil perecieron en el mar.

Ahora estoy en la Plaza de la Independencia, en Tenerife. Me rodean 300 mil personas venidas de todos los rincones de las siete islas, que esperan con entusiasmo la aparición del jefe del estado. Banderas tricolores con las estrellas verdes circundan la plaza. Las efijies de siete estatuas con siete Menceyes( Reyes aborígenes) gigantes, que representan cada una de las siete islas, vigilan las cabezas de una multitud entregada. Aquí se mezclan los b1 b2 y los pocos C1. Yo Soy canario de categoría b1 aunque vivo fuera del país. Tengo un visado provisional. Trabajo en la República Checa como periodista. Estoy aquí como enviado especial de la agencia BROD de noticias. Me rodean obreros del campo, son los que han mantenído este país. Uno de los más pobres del noroeste de África. El sueldo medio de un trabajador canario ronda los 400 euros, el 60% trabaja para el estado. Un 30% viva en la pobreza extrema y solo el 10% poseen más de la mitad de la riqueza de todo el país. Una economía basada en la subsistencia. Solo la ayuda humanitaria, que casi siempre llega tarde, garantiza la comida y las necesidades básicas para el pueblo, que espera algún día disfrutar del estado idílico que en su día le prometieron con falsas e irracionales esperanzas populares.
De pronto, la gente empieza a gritar, no veo nada porque las banderas amarillas, blancas y azules me tapan la visión. A duras penas divisó a lo lejos, en el estrado, la figura del presidente. Alza la manos con las palmas abiertas hacia su pueblo. A su lado sus ministros y la plana mayor del ejército. El presidente toma un respiro. La enferborizada masa se calla tras un golpe de micrófono. Reina el silencio pleno, pero alguién grita: Arriba Canarias. El presidente mira a su alrededor con una sonrisa de satisfacción. Tras cinco segundos habla.
Canarios. Hoy estamos orgullosos de pertenecer a esta raza única, a este pueblo luchador, ejemplar y diferente al resto de los pueblos. Somo únicos y por eso, hoy es un día histórico para nuestro país. El trabajo nos dignifica, por eso, solo arando nuestros campos, trabajando por el país, saldremos adelante como hicieron nuestros antepasados. Hoy celebramos diez años de lucha, diez años de libertad. Diez años de dignidad del pueblo canario.
Las banderas se levantan al unísono, las fotos de los mártires por la causa bailaban en el aire y la algarabía de la plaza me aprisiona. ¡Shhhhhh! silencio, el presidente vuelve a hablar. Mientras, miles de bocas hambrientas siguen con entusiasmo el discurso por televisión.
ADVERTENCIA: CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA.